martes, 11 de febrero de 2014

"Culturalismo y compromiso". Crítica de Francisco Onieva


"Partiendo del convencimiento de que el compromiso del poeta ha de ser, en primera instancia, con el lenguaje, materia con la que trabaja y, a través de la cual, se comunica con el resto de la humanidad, y después de profundizar en una identidad individual en Las Ollerías (Visor, 2011; XXIII Premio Internacional de Poesía Loewe), Joaquín Pérez Azaústre apuesta en su nuevo poemario Vida y leyenda del jinete eléctrico, merecedor del XXIII Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, por definir una identidad colectiva y para ello mira hacia fuera, pero siempre desde su propia interioridad, con la intención de dar testimonio de la sociedad convulsa en la que se incardina su existencia y de los conflictos (...)". Para seguir leyendo, pulsa aquí.

(Publicado en Cuadernos del Sur. Suplemento literario de Diario Córdoba) 

martes, 14 de enero de 2014

Crítica de Sonia Fides


"Dice el poeta y la súplica se cumple. Y nos hace habitar, Azaústre en un lago extenso en el que la luz y la oscuridad reparten entradas y fracturan en dos las intenciones de quien se sienta a leer. En este libro hay versos rápidos que magullan la carne y otros tan lentos que simulan el efecto de una tarde tumbados sobre la dura espalda de un fumadero de opio. Ensoñación y realidad, confesiones y deseos: “Dame en toda la cruz del vivir cotidiano”. Tradición poética y ruptura total (...)". Para seguir leyendo, pulsa aquí.

jueves, 26 de diciembre de 2013

The swimmers

Recibida la primera traducción, ya disponible en e-book:

frisch & co., 2013


lunes, 16 de diciembre de 2013

Recuerdo de Peter O'Toole


Se quiebra la distancia de una edad
en su apariencia frágil.
Una interpretación
consiste en la entereza,
en cómo una mirada se acomoda
a ser otra mirada, la distinta.

Es lo que queda:
la perversión final del artificio,
la impostura del arte o su creencia.

Quizá ser actor no consiste tanto
en incorporar un artificio
como en creerse el artificio,
no tanto en articular así el perfil,
así la cara,
como en cambiar el rastro de una cara.

Un marino inglés nos enseñó
que la elegancia sólo es elegancia,
Visor, 2006

y no la presencia de un espíritu;
que la debilidad no es desdeñable
porque sólo es debilidad,
y el valor es la excusa de los fuertes.

Algo había de Lord Jim en Peter O’Toole,
algo de esa franca cobardía:
una fuerza tensa en el silencio,
un deslizamiento sin esfuerzo.


Entrevista de Enrique García


"(...) A pesar de que ese compromiso es tangible, sospecho que no te gusta que alguien que se enfrente por primera vez a este poemario diga que se trata de poesía social.

Antes te hubiera respondido que no me gusta que puedan decir que hago poesía social, porque siempre he defendido que la poesía no ha de tener ninguna etiqueta. Considero que todo lo que sea “meter” a un autor en un cajón contribuye a empequeñecerlo. Toda poesía que hace que el ser humano pueda respirar con más amplitud es ya poesía social: para mí Juan Ramón Jiménez y Lorca son los máximos exponentes de esa poesía social, porque permiten que el ser humano alcance su mayor plenitud, sin que tengas que hablar necesariamente de la cláusulas suelo de los bancos. El problema es que en España siempre queremos catalogar y utilizar opuestos, y eso empobrece. Siempre he defendido que en la poesía del lenguaje y en la poesía verbal hay compromiso con el ser humano, por lo que ya ha ha llegado el momento en el que, como autor, tengo superada esa discusión.Para mí ahora mismo que alguien me diga que advierte en un libro mío rasgos de compromiso social, me lo tomo como un gran halago.

¿La poesía española actual se mira demasiado a sí misma?

Yo creo que sí. (...)".

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(Publicado en Andaluces.es)

domingo, 15 de diciembre de 2013

"Azul eléctrica emoción", por Daniel Serrano


"He aquí un libro necesario cuando hay tantos que no lo son, he aquí a un poeta de la generación beat, he aquí a un jinete en la tormenta.

Gregory Corso, el viejo Gingsberg y tú, bello Walt Withman, duerme a orillas del Hudson. La noche en que llegué al café Barbieri, Sunset Boulevard, Willie Boy saltando de un tren en marcha. Vida y leyenda del jinete eléctrico suena a veces como Puma en el zoológico de Chapultepec o como Aullido o como un western nocturno.

Joaquín Pérez Azaústre vuelve de nadar y escribe versos como quien lanza un adoquín desde la barricada, “volveremos quizá a velar los maizales” y también “quién os hizo creer que la hacienda era vuestra” y “volaremos de wakefield a las constelaciones”. Es el sueño de una insurrección que se construye en forma de largo poema, el futuro ya no es lo que era, camarada, y Joaquín, expatriado en el territorio de la lluvia, ha visto a las mejores cabezas de su generación devastadas por hipotecas tramposas y Robert Redford luce bigote y sombrero vaquero en su recuerdo de niño que creció con el cineclub de los jueves por la noche en el UHF.

He aquí un libro necesario y un libro en el que se pueden leer cosas tan bellas como estas: “estratificación de un lugar aterido de autentificación/ de una edad pulmonar sálvala de la llama/ no la dejes caer hoy no puede romperse/ hacia el culturalismo colonial Heráclito revienta/ de sudor amarillo con su pánico verde”. Y podríamos seguir citando, que es algo que (ya lo saben ustedes) a mí me apasiona porque a mí me gusta mucho citar y a Joaquín también aunque él cita mucho mejor, repasa las películas que nos han hecho hombres. Dos hombres y un destino, El jinete eléctrico, Las aventuras de Jeremiah Johnson, Los tres días del cóndor, Todos los hombres del presidente.

Pero ahora el mejor cine se hace en la publicidad de perfumes, ya es Navidad y mucho más en El Corte Inglés. Y, sin embargo, la poesía (no me importa caer en el tópico) sigue siendo un arma cargada de futuro y Joaquín Pérez Azaustre es un poco como Woody Guthrie y su guitarra en la que podía leerse Esta máquina mata fascistas.

Vida y leyenda del jinete eléctrico es V de Vendetta para lectores de poesía. Es una obra maestra y diría que el mejor poemario (o el mejor poema) de Joaquín pero tal vez decir algo así pueda colocar el resto de su obra en lugar menor y no es eso (qué caramba), no es eso.

Me refiero a que uno lee libros de poesía en los que un verso revelador redime a su autor del abismo pero en este no, aquí cada verso cuenta y todos son imprescindibles y añadiré (y esto no suele ser argumento que utilicen los reseñistas de poesía) que resulta este Vida y leyenda del jinete eléctrico de una amenidad reconfortante. Incluso sostendría (lo sostengo) que es la lectura adecuada para luego irse copas y quemar la noche en pleno subidón. Con su punto de melancolía pero un fondo de esperanza que nos arroja a lanzarnos como William Wallace contra el opresor (...). Para seguir leyendo, pulsa aquí.

(Publicado en Diario Abierto)

martes, 10 de diciembre de 2013

Artículo de Luis Artigue sobre "Vida y leyenda del jinete eléctrico"


"Por eso ahora que, a diferencia del cine y su colorido ensueño, la vida es para muchos una larga avenida gris que transpira desolación, les recomiendo, como bálsamo que interpela a la inteligencia sentimental más exigente, el nuevo libro de poemas de Joaquín Pérez Azaústre titulado Vida y leyenda del jinete eléctrico (Ed. Visor): se trata de un largo, rompedor e iconoclasta poema río dividido en segmentos y que versa sobre las películas de Robert Redford como modo indirecto de disertar líricamente con fuerza, complejidad, magnetismo y profundidad sobre la actualidad y sobre el yo de un modo vanguardista, que no surrealista… ¡Una pasada! (...)". Para seguir leyendo, pulsa aquí.